Incas y Españoles: ¿Una lucha entre culturas o lenguas?

Felipillo en una Ilustración | Cortesía de la Nueva Crónica de Poma de Ayala

¿Y si la caída del Tahuantinsuyo fue un error? En las primeras décadas del siglo XVI, uno de los grandes descubrimientos en la era se dio. El 16 de noviembre de 1532 los españoles llegaron a tierra nueva en la cual no solo encontraron una biodiversidad extensa sino también una civilización completa con estándares sociales, políticos, culturales y hasta religiosos. Era notable el choque de culturas, y las posibilidades de lograr un acuerdo eran mínimas, pero no nulas.

Entonces, ¿quién cometió el error? O reformulado ¿en qué aspecto hubo un error? Muchos mencionan que el choque religioso, cuando el Inca Atahualpa, líder del Imperio Inca, botó la Biblia al suelo, fue lo que ocasionó la derrota del Imperio Inca, también conocido como el Imperio Tahuantinsuyo, hacia las fuerzas de la corona española. Sin embargo, pocos opinan que el error comenzó mucho más atrás, desde el idioma, y óomo se vio interpretado. La realidad es que la caída del Tahuantinsuyo – el Imperio Inca – se debe a la falta de entendimiento entre el idioma quechua y el español, más aun la falta de los intérpretes que los españoles poseían. Tenían una precaria atención para dar a entender lo que querían decir tanto los españoles como los incas.

Nos encontramos en el siglo XVI, época de descubrimientos en la nueva América y Francisco Pizarro, colonizador y cápitan de un equipo de conquista de la corona española ya había escuchado de una gran imperio proveniente del sur. Esta civilización por años creció desde el sur de Colombia hasta la capital en Cusco, Perú, hasta el norte de Chile, dividiendo su imperio en cuatro regiones por la mayor parte del oeste del continente Sudamericano. Era tan vasta y próspera que ni bien se enteró el Cápitan Francisco Pizarro, quien fue a donde el Rey de España para que le diera la aprobación de conquistar esta misteriosa ciudad a su nombre. Una vez que él aceptó, se comenzó la expedición. Ni bien llegan a la tierra nueva se encaminan a su primer encuentro con el Inca, dicho ser el líder o “rey” de los incas. Es en este momento donde se da la primera prueba del choque de lenguas (Ferreiro Vázquez, 2013).

Captura de Atahualpa | Pintura de Juan Lepiani | Donada al Museo de Arte de Lima (MALI) por Ricardo Blume

En primer lugar, muchos cronistas afirman que los españoles llegaron al nuevo mundo con un plan pacífico; sin embargo, la traducción de los intérpretes era tan descortés y bárbara, que daba a entender una idea errónea y no política. Cronistas como el Inca Garcilaso de la Vega en su libro Comentarios Reales, afirman que el primer encuentro entre el Inca Atahualpa con Hernando Soto y Hernando Pizarro, comandantes del equipo, fue muy desbalanceado, por el hecho que el intérprete no daba una traducción clara ni educada del discurso de los españoles. En este caso cronistas españoles como Pizarro no dan a conocer el nombre verdadero del intérprete, simplemente lo mencionan como el lengua. Por otra parte, Garcilaso menciona que fue Felipillo el intérprete que apareció en esta escena de la historia. Felipillo era un inca proveniente de uan isla llamada Puná, aprendió el quechua en Tumbes, provincia situada al norte del imperio. Asimismo, aprendió el castellano al hablar con soldados españoles (Villalba Fernández, 2019).

La participación de Felipillo fue tan fuerte que el cronista Garcilaso destaca que tanto españoles como indígenas califican su interpretación como precaria e incompentente (Ferreiro Vázquez, 2013). Viéndolo demograficamente, la falta del léxico por parte de Felipillo se debe a que este aprendió quechua en Tumbes, provincia que está a una distancia notable con Cusco, capital del antiguo Imperio Incaico. Eso generó que las constumbres al igual que la forma de expresarse fueran diferentes. Mientras que la forma de hablar en Tumbes que se encontraba en el norte era más informal, Cusco presentaba una forma más educada y aristocrática al ser el centro del Tahuantinsuyo (Ferreiro Vázquez, 2013).

Muerte del Inca Atahualpa | Cortesía de Flickr

Según la teoría presentada en colegios e institutos en Sudamérica y en la internet, fue el Inca Atahualpa él que arrojó la Biblia al suelo en forma de negación a una unión pacífica, lo que generó la caída del Tahuantinsuyo (Historia National Geographic, 2012). No obstante, el cronista Garcilaso nos da otra historia. Primero, escribió en su libro Comentarios Reales que el libro no lo tiró Atahualpa sino que fue Fray Vicente de Valverde, que por accidente en reacción a la bulla proveniente de los indígenas lo tiró (Garcilaso, 1609/1976).

Segundo, y más importante, Garcilaso resalta el papel fundamental por parte del intérprete en cuestión. Felipillo no solo tuvo el difícil trabajo de traducir un gran discurso religioso al quechua, sino también las palabras que utilizaba Fray Valverde eran imposibles de traducir al idioma del indígena (Garcilaso, 1609/1976). Por ejemplo, “trinidad”, “sacramento”, “bautizo”, eran palabras que no se podían traducir ya que en el idioma andino no existían (Ferreiro Vázquez, 2013, p. 107). Su inexistencia en el idioma andino no se debía a que no respetaban el idioma español ni su cultura, sino porque no las necesitaban en su léxico diaro.

Por último, el cronista remarca que era la primera vez en la que Atahualpa, líder del Imperio Inca, había agarrado un libro. Había una posibilidad de mínima a nula que él entendiera el concepto de la Biblia, más aun el concepto de lo que era un libro (Plötz, 2016). Esto se debe a que a diferencia de otras culturas, la cultura incaica no poseía libros donde escribieran sus historias o expericiencias, más importante ni tenían una escritura. Todo permanecía aprendido verbalmente y lo más cercano a su escritura eran los quipus, nudos en cuerdas anudadas que entre sí se utilizaban para contar cosechas o impuestos (Novoa, 2020).

Sin embargo, aun sigue siendo un gran misterio su verdadero fin (Macchi, 2018). Lo que sí se puede obtener de esta información es que al no poseer ni una escritura específica ni libros, el Inca se pudo ver justificado si en caso hubiera tirado el libro. Aun más preocupante, la falta del intérprete de no poder explicar qué era el libro o que era este un objeto importante para los españoles, generó una razón más para las ganas del Inca de tocarlo o de hasta moverlo (Pizarro, 1571/1917).

Funeral de Atahualpa | Pintura de Luis Montero | Cortesía de MALI

Por otra parte, los libros de teoría básica acerca de la historia del fin del Tahuantinsuyo al igual que páginas en la web nos revelan que la muerte de Atahualpa se debió al colosal insulto que hizo hacia la corona española y la iglesia católica, mas los cronistas nos revelan una verdad más detestable. Durante el arresto de Atahualpa, los cronistas al igual que los textos actuales nos dicen que prometió a los españoles llenarles dos habitaciones con oro y plata si lo perdonaban. Esta información se la pasó un intérprete diferente a Felipillo, quien se llamaba Martinillo (Ferreiro Vázquez, 2013). A diferencia de Felipillo, Martinillo provenía de una familia aristocrática del Imperio Incaico, y presentaba una fuerte lealtad hacia Francisco Pizarro (Villalba Fernández, 2019). Por esa razón él sí le dio el mensaje a Hernando Pizarro, hermano y mano derecha del capitán Francisco Pizarro.

Entonces, para la liberación de Atahualpa era necesario hacer un juicio, el cual tenía que salir a favor de Atahualpa. En 1533 se dio el juicio y esta vez el intérprete escogido fue Felipillo. En vez de decir las palabras que el rey de incas sacaba de su boca para su defensa, Felipillo causó la traición más grande que terminó con su cultura y su identidad incaica. Mientras Atahualpa daba sus explicaciones, Felipillo tergivesó las palabras del Inca diciendo que planeaba atacar a los españoles con un ejército inmenso. Esto llevó a Atahualpa a la tumba (Pizarro, 1571/1917).

Aunque suene increíble, Felipillo decidió traicionar a su propio Imperio, su descendencia y sus raíces, todo por una mujer, siendo más detallados, la mujer de Atahualpa. Semanas antes, Felipillo se había adentrado dentro de los aposentos de la mujer y había forzado una relación con ella (Garcilaso, 1609/1976). En eso, Atahualpa lo había encontrado y maldicho. Muchos podrán pensar que la incompetencia del intérprete fue lo que llevó a Atahualpa a su tumba y cortó todas las posibilidades de existir del Imperio Incaico. Sin embargo, todo esto se debe a un solo personaje cuyo rencor y ganas de venganza lo hicieron tomar la decisión que rompería las vías del futuro Imperio Inca (Pizarro, 1571/1917).

Pintura de Atahualpa | Cortesía de Flickr

No cabe duda que una de las claves para entender la historia de la caída del Tahuantinsuyo es comprender que la dificultad de tolerar el mundo de otro se hace más grande si no se puede entender qué significa su cultura, religión ni política.

En primer lugar, para los ciudadanos del Imperio Incaico, su Dios era representado por el sol, más conocido como Inti. El Dios Inti era el Dios principal del Imperio y él tuvo hijos que fueron nombrados Incas, emperadores de todo el Tahuantisuyo (Garcilaso, 1609/1976). Para su cultura y religión, los Incas eran semidioses legítimos, eran emperadores, provenientes del propio Inti. Por esta razón era entendible que cabía la posibilidad que ellos pensaran que no había manera que un emperador tuviera que presentarse a un capitán de otra parte del mundo. ¿No tendría él que presentarse ante el emperador con todo respeto por ser este el rey de esos dominios? ¿Cómo era posible que ellos presentaran a un Dios con tres aspectos cuando su Dios era el padre Sol? o ¿Acaso era el mismo Dios? La cultura de los Incas era completamente opuesta a la cultura y religión de los españoles.

Asimismo ocurría con los colonizadores españoles. Para ellos había dos príncipes, uno elegido por Dios para pasar su palabra y compartir su historia con el camino de la fe y otro que era el monarca, el cual dirigía al pueblo a un futuro mejor (Ferreiro Vázquez, 2013). Para ellos no había varios dioses ni semidioses y la idea de que el emperador se presentara al gobernante Pizarro era lo justo y necesario al ser este el representante de la corona de España. Al fin y al cabo desde su perspectiva él era el colonizador y el Inca era el que estaba siendo colonizado. Justo como los incas les hacían a otros antes de la llegada de los españoles.

Con todo esto añadimos que tanto políticas como tradiciones de incas y españoles no se pudieron explicar por la diferencia tan grande que ambos lenguajes tenían. Para los incas no existian varios reyes y para los españoles no existían varios dioses, aunque hubieran querido, lamentablemente no pudieron explicarlo por sus lenguajes tan distintintos el uno del otro. De alguna forma u otra el idioma era una variable independiente a la culturas y políticas ya que estas dos dependían del idioma para poder ser explicadas y entendidas.

En conclusión, cuando la corona española llegó al nuevo mundo liderada por Franciso Pizarro, jamás se esperó encontrar una civilización tran próspera y brillante como la de los incas. Aun es increíble para muchos expertos la caída del Tahuantinsuyo: ¿Cómo fue que esta civilización, tan próspera que en el tiempo que llegaron los españoles seguía colonizando tribus alrededor del Tahuantinsuyo, cayó tan facilmente?

Puede ser que la cultura hubiera tenido una participación para la caída del Tahuantinsuyo, como bien se ha analizado. Sin embargo, en base a los datos obtenidos de cronistas de la época de la colonización, como de siglos después, podemos concluir que la lengua fue la clave para el derrumbe de la próspera nación inca. Se puede concluir que todo esto yace en el hecho de que el intérprete no tenía las capacidades para poder traducir ambos idiomas para que hubiera un entendimiento. Asimismo, darle un deber tan importante a un pueblerino que no tenía nacionalidad ni española ni incaica a explicar culturas muy lejanas entre dos mundos era inoportuno y al mismo tiempo inútil. Al fin y al cabo, el intérprete tuvo el poder de decidir qué palabras traducía y cómo las expresaba. Muchos cronistas relatan al intérprete como un ser incapaz e inútil; sin embargo, gracias a lo investigado, se puede concluir que fue lo bastante capaz para salirse con la suya cuando le convino. Nos quedaremos con la duda: ¿Acaso Felipillo fue un mal intérprete o un mal inca?

Nunca sabremos cómo habría sido la historia con un intérprete capaz de traducir ambas culturas a la perfección, sin tener una inclinación u opinión hacia alguno de los bandos. ¿Pudo el gran Imperio Inca librarse de su tempestuosa perdición? Puede que sí, pero lo que se sabe es que con la comunicación existosa o sin ella, poco a poco una de las culturas iba a ser gobernada. Con este artículo no se quiere disminuir la importancia de la historia relatada como cultura general a futuras generaciones, sino demostrar que hay un punto clave invisible en la historia de la conquista, que sirvió como variable independiente a su alrededor como cultura, política y/o religión. El labor del intérprete en esta época de la historia fue la clave para que se manifestaran todos los sucesos y tanto culturas como religiones dependieron todo de él.

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Referencias

Ferreiro Vázquez, O. (2013). El destino del Tahuantinsuyo en manos de una intérprete. Mutatis Mutandis 6(1), 96-112.

Garcilaso de la Vega, I. (1976). Comentarios reales (A. Miro Quesada. Ed.). Biblioteca CLACSO. https://www.clacso.org.ar/biblioteca_ayacucho/detalle.php?id_libro=1598 (Libro orginal publicado en 1609).

Historia National Geographic. (2012, November, 15). El día que se fraguó el fin del Imperio inca. https://historia.nationalgeographic.com.es/a/dia-que-se-fraguo-fin-imperio-inca_6764

Macchi, F. (2018). Quipus ilustrados: Concepciones dieciochescas de la escritura andina. Dieciocho: Hispanic Enlightenment41(2), 203–228

Novoa, J. M. (2020, February 20). El código secreto de los incas. XLSemanal. https://www.xlsemanal.com/conocer/20170701/codigo-secreto-los-incas.html#:~:text=Los%20incas%20alcanzaron%20un%20grado,un%20c%C3%B3digo%20secreto%3A%20su%20alfabeto

Pizarro, P. (1917). Descubrimiento y conquista del Perú. Sanmartí. (Libro original publicado en 1571).

Plötz, J. (2016). El intérprete Felipillo entre incas y conquistadores. Forma y Función, 29(1), 81-102. https://doi.org/10.15446/fyf.v29n1.58509
Villalba Fernández, M. (2019). La figura del intérprete en el descubrimiento de América [Master’s thesis, Universidad Pontificia Comillas]. https://repositorio.comillas.edu/xmlui/bitstream/handle/11531/38889/TFM001269.pdf?sequence=1&isAllowed=y

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11 Responses

  1. Hola Brissa!

    Muy interesante tu articulo sobre el choque de las lenguas y culturas del español y quechua. Leyendo tu articulo sobre Felipillo me acorde de la gran Sacajawea. Sacajawea también era parte de una tribu indígena que sirvió como traductora para su gente y los europeos. Los choques entre dos mundos que vivieron Felipillo y Sacajawea es inexplicable. Muy padre tu articulo en hablar y explicar la historia de personas como Felipillo y Sacajawea.

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