La letra “b” es un sonido que está presente en todas las variantes del español, pero su comportamiento fonético esconde una complejidad fascinante. Aunque ortográficamente representamos este sonido con dos letras diferentes, la “b” y la “v”, ambas corresponden al mismo fonema en el español moderno. Este fenómeno causa errores ortográficos constantes entre hablantes nativos y no nativos por igual, pero la realidad es aún más interesante. El fonema /b/ no siempre se pronuncia de la misma manera. Dependiendo de su posición en la palabra y del contexto fonético que lo rodea, este sonido puede articularse de dos formas distintas. Nuestra exploración de la /b/ examina las diferentes realizaciones de este fonema y revela cómo un sonido aparentemente simple puede reflejar patrones fonológicos sistemáticos y una variación dialectal rica.

En su esencia, el fonema /b/ en español tiene dos alófonos principales: [b] y [β]. El primero es una oclusiva bilabial sonora y el segundo es una aproximante bilabial sonora. Pero, ¿qué significa esto en términos más sencillos? ¿En qué se diferencian estos dos sonidos? Un sonido oclusivo es una consonante que se produce con un cierre breve pero total de la boca. Este cierre detiene completamente el flujo de aire y luego lo libera con una pequeña explosión. Cuando generas el sonido [b], tus labios se cierran por completo, bloqueando el paso del aire. Al abrirse los labios, se produce la pequeña explosión que caracteriza este sonido. Durante esta producción, las cuerdas vocales vibran, lo que hace que [b] sea un sonido sonoro (Morgan, 2010).

Se usa el sonido [b], la oclusiva, en tres contextos específicos: después de una pausa (cuando comenzamos a hablar después de un silencio), después de una consonante nasal (las letras “n” o “m”), y al inicio absoluto de palabra. Por ejemplo, en la palabra “bueno” al comenzar una oración, se produce [b] oclusiva. También después de “n” como en “un beso” o después de “m” como en “hombre”, se articula la oclusiva [b].
Se usa el otro alófono, [β], la aproximante, en todos los demás contextos. Cabe mencionar especialmente la posición intervocálica, que se refiere a una situación en que la /b/ aparece entre dos vocales. En esta posición siempre se usa el alófono [β]. Por ejemplo, en la palabra “saber”, la letra “b” está entre la vocal “a” y la vocal “e”, entonces se pronuncia como aproximante [β]. Lo mismo ocurre en palabras como “cabeza” (entre “a” y “e”) y “abuela” (entre “a” y “u”) (Morgan, 2010). También se usa [β] después de consonantes que no sean nasales. Por ejemplo, después de la letra “l” en “árbol” o después de la letra “r” en “barba” se articula la aproximante [β]. Igualmente, cuando una palabra termina en vocal o una consonante no nasal, y la siguiente comienza con “b” o “v”, se produce [β], como en “la vaca” o “el vino” (Morgan, 2010).
El estudio:
Para ver cómo se pronuncia hoy en día este sonido, hice grabaciones a dos hablantes, uno de México y otra de Texas con
historias lingüísticas diferentes.
El primer participante es un estudiante mexicano estudiando en San Antonio, Texas, que es de Baja California Sur, México. Los hablantes de la costa en México suelen mantener un volumen bajo, lo cual contrasta mucho con los del norte del país. También tienden a hablar rápido (Acutrans, 2021). Estas características dialectales podrían permitir una producción más suave o aproximante de /b/ en posición intervocálica, ya que el habla rápida y el menor énfasis articulatorio generalmente promueven la el debilitamiento consonántico (Hammond, 2001).
La otra participante es una tejana con padres que nacieron en Coahuila, México. Su lengua materna es español y aprendió inglés en la escuela. Como hablante de herencia, su experiencia con el español refleja patrones documentados en la investigación sobre los latinos de segunda generación en Estados Unidos acerca de los efectos del inglés en la forma de hablar o en el aprendizaje del español (Drake, 2013; Silva-Corvalán, 1996). Este contexto bilingüe sugiere una posible tendencia hacia realizaciones más oclusivas de /b/ por la influencia del sistema fonológico inglés, donde la distinción entre oclusivas y aproximantes no es fonológicamente relevante y donde /b/ se pronuncia consistentemente como oclusiva [b] (Hammond, 2001). Por lo tanto, se esperaría observar variación en la producción del fonema /b/ entre contextos formales e informales, con mayor probabilidad de oclusivas en situaciones de monitoreo consciente (De Silva et al., 2003).
Organicé un estudio en tres partes en que se les dio la misma lista de palabras, pero con diferentes instrucciones para la segunda parte. Esto ayudó a establecer la distinción entre la lectura controlada y la lectura natural para observar el fonema en varios contextos y registros de habla. La lista incluyó las siguientes palabras, con el alófono esperado de /b/.
La lista de palabras:
bueno [b]
saber [β]
boca [b]
la vaca [β]
barco [b]
cabeza [β]
un beso [b]
hombre [b]
árbol [β]
cambio [b]
abuela [β]
trabajo [β]
la vida [β]
el vino [β]
lavar [β]
Esta lista fue diseñada estratégicamente para incluir el fonema /b/ en todas las posiciones relevantes: al principio de la palabra, entre vocales, después de consonantes nasales (“n”, “m”), y después de consonantes líquidas (“l”, “r”). La lectura de palabras aisladas representa un habla formal y controlada, lo que permite observar la aplicación sistemática de las reglas fonológicas sin la influencia de la velocidad o el contexto discursivo.
Aparte de la lista de palabras, el participante mexicano hizo una segunda tarea: leyó un párrafo preparado sobre una visita a la casa de la abuela. Este párrafo se organizó para que tuviera muchos ejemplos del fonema /b/ en diferentes contextos.
El párrafo:
“Mi abuela vive en un pueblito bonito cerca del mar. Todos los sábados vamos a visitarla en el barco viejo de mi tío. La vista desde la ventana está hermosa. En el camino, vemos árboles grandes y vacas en el campo. A veces tomamos cafecito y platicamos de la vida. Mi abuela siempre nos dice: “Ora, vengan a la cocina a ver si les gusta mi nuevo postre”. Le encanta cocinar y eso la hace muy feliz. Después de comer, jugamos en el jardín hasta que regresa mi papá por la tarde. Son momentos especiales que nunca olvidaré. El hombre que vive en la casa de al lado tiene un perro y un gato que juegan juntos. A veces el gato se sube a la mesa y mi mamá tiene que bajarlo. “Hay que cuidar bien a los animales”, dice ella mientras lava los trastes. Me duele un poco la cabeza después de tanto sol, así que le doy un beso a mi abuela y me echo bajo la flor más grande del jardín. El cambio de la ciudad al pueblo siempre se siente refrescante. Por la tarde, mi tío trae vino y levantamos la copa por la vida. La casa de mi abuela es mi lugar favorito en el mundo.”
Esta tarea permitió observar la pronunciación del fonema /b/ en una forma de hablar más fluida y conectada que la lista de palabras sueltas. Aunque sigue siendo una lectura formal y controlada, el párrafo refleja un contexto más natural donde las palabras se van enlazando, permitiendo ver cómo se comporta el fonema en el flujo del discurso.
Por su parte, la participante tejana completó una tarea diferente además de la lista de palabras: participó en una conversación espontánea respondiendo a la pregunta “¿Y ahora me puedes decir qué planes tienes para el próximo mes?”
La respuesta de la tejana:
“Pues es el mes de diciembre y el tiempo de estar con las familias, celebrando el nacimiento de Jesús y dar regalitos uno y otro y, este, pasar buen tiempo con las familias y juntarlos todos juntos. Y comernos tamalitos, un cafecito, buñuelos, toda la familia. Pero primeramente dar gracias a Dios por su hijo Jesucristo. Este es para el mes de diciembre. Sí, pues es un mes bien especial para las familias, para los que no están con nosotros, mas tenerlos en oración. Dar gracias por todo. Y dar gracias por un día más que nos da para estar con uno y otro, teniendo buen tiempo, pasando con las familias, riendo y comiendo. Y darle gracias por un día más.”
Esta tarea representa un habla informal y natural, permitiendo ver cómo se comporta el fonema /b/ en un contexto comunicativo auténtico. En la conversación espontánea, el hablante no se da cuenta de su pronunciación y no planea sus palabras por adelantado, lo que permite observar la aplicación automática de las reglas fonológicas sin el control y la planificación de la lectura formal.
Aunque esta diferencia en las tareas no permite una comparación directa punto por punto entre los dos participantes, sí brinda una oportunidad valiosa para observar el fonema /b/ en diferentes registros de habla: formal y controlada (la lista de palabras para ambos), formal y fluida (el párrafo para el participante mexicano), e informal y espontánea (la plática para la participante tejana). Esta variedad de contextos enriquece el análisis al permitir ver cómo se comporta el fonema en múltiples situaciones comunicativas.

Ambos audios abajo corresponden a el participante mexicano; primero se escucha la lista de palabras y luego el párrafo:
Estos audios abajo corresponden a la participante tejana; primero se presenta la lista de palabras y luego la respuesta de la pregunta:
Las grabaciones mostraron patrones consistentes en la aplicación de las reglas alofónicas del fonema /b/, aunque con diferencias sutiles entre los dos participantes. En la lectura de la lista de palabras aisladas, ambos hablantes mostraron una distinción clara y sistemática entre los alófonos [b] y [β] de acuerdo al contexto fonético. En la palabra “bueno”, tanto el hablante de México como la hablante de Texas produjeron una oclusiva bilabial [b] bien definida al inicio de la palabra, con un cierre labial completo y una pequeña explosión al soltar el aire. En “un beso”, el contexto postnasal provocó consistentemente la realización oclusiva [b], como predicen las reglas fonológicas del español. Por el contrario, en contextos débiles como el intervocálico de “saber” y “la vaca”, los dos participantes produjeron el aproximante [β] acercando los labios pero sin cerrarlos del todo. Esta aproximante se caracterizó por ser muy relajada, con una separación considerable entre los labios, permitiendo que el aire fluyera de manera continua y suave. En palabras como “árbol”, “trabajo” y “el vino”, donde [β] aparece después de consonantes líquidas, el aproximante se mantuvo igualmente debilitado y natural.
En la frase “Mi abuela vive en un pueblito bonito” del participante mexicano en la lectura del párrafo, se pudo observar lo esperado en cuanto a los dos alófonos. Unos ejemplos se dan a continuación:
“abuela” [a.ˈβwe.la] – [β] intervocálica muy relajada y debilitada
“vive” [ˈbi.βe] – [b] inicial clara seguida de [β] intervocálica suave
“pueblito” [pwe.ˈβli.to] – [β] intervocálica extremadamente debilitada por la velocidad
“bonito” [bo.ˈni.to] – [b] inicial bien definida
La rapidez característica del dialecto costeño hizo que las aproximantes [β] fueran muy suaves y debilitadas, casi rozando la elisión en algunas instancias del párrafo. Por ejemplo, en la frase “vemos árboles grandes y vacas” en la misma párrafo, las múltiples aproximantes se produjeron con una tensión mínima, permitiendo un flujo continuo del aire con apenas una leve aproximación de los labios.
Sin embargo, se notó una diferencia sutil en la intensidad de la aproximación: el hablante nativo mexicano articuló una aproximante un poco más relajada, con una mayor separación entre los labios, mientras que la hablante tejana bilingüe produjo una aproximante con una articulación algo más tensa, posiblemente influenciada por su bilingüismo y el contacto constante con el inglés, donde la distinción entre /b/ y /v/ es fonémica y relevante (por ejemplo, “ban” vs. “van”) y el alófono [β] no se usa (Hammond, 2001). En palabras como “celebrando”, la [β] entre las vocales se produjo como aproximante, aunque con la tensión característica observada en la lectura de palabras. En expresiones como “pasar buen tiempo”, la distribución de [b] y [β] siguió los patrones esperados. Sin embargo, incluso en habla espontánea, se mantuvo cierta tensión en las aproximantes comparada con lo que se esperaría de un hablante monolingüe o de alguien que usa el español con mayor frecuencia, como el participante mexicano.
La participante tejana mantuvo la distinción básica entre [b] y [β] según el contexto fonético, pero con aproximantes más tensas que reflejan la posible influencia del inglés. Esta tensión fue más notable en la tarea de lectura, donde el monitoreo consciente del habla pudo haber amplificado la influencia del sistema fonológico del inglés. Estudios en psicolingüística han demostrado que la autoconsciencia al hablar puede aumentar la interferencia de la lengua materna (Kormos, 2006), lo que explicaría la mayor transferencia fonológica que se observa en el contexto de la lectura.
Las grabaciones de ambos participantes confirman que el sistema alofónico del fonema /b/ permanece como un componente fundamental y estable del español, aplicándose de manera sistemática por parte de hablantes con diferentes perfiles dialectales y lingüísticos. Ambos participantes mantuvieron la distinción básica entre [b] oclusiva en contextos fuertes (inicio de palabra, después de pausa, después de consonante nasal) y [β] aproximante en contextos débiles (posición intervocálica, después de consonante no nasal).
Sin embargo, la implementación fonética de estos alófonos varía según el dialecto y la experiencia lingüística del hablante. Este hallazgo refuerza cómo las reglas fonológicas del español funcionan de manera sistemática en distintas variedades y situaciones de contacto lingüístico, pero también muestra que la forma en que se implementa este sistema puede variar sutilmente según factores dialectales y de la experiencia en el uso del idioma. Escuchar y analizar estas grabaciones nos ayuda a conectar los conceptos teóricos de la fonética con el habla cotidiana, demostrando cómo un fonema que parece sencillo tiene una complejidad articulatoria fascinante.
En palabras simples, el fonema /b/ no solo se pronuncia: se transforma, se adapta y se ajusta constantemente al contexto fonético que lo rodea, demostrando la naturaleza dinámica y sistemática del lenguaje humano.
Entonces, para llegar al fin quiero decir que la próxima vez que escuches a alguien decir una palabra como “saber” o “abuela”, presta atención a ese baile sutil de los labios que crea el sonido [β]. Es un recordatorio de que cada vez que hablamos, nuestros articuladores ejecutan una coreografía compleja y precisa, ajustándose constantemente al contexto fonológico y social.
El estudio de sonidos como [b] y [β] no solo nos ayuda a entender mejor cómo funciona el español, sino que también nos conecta con la rica diversidad lingüística del mundo hispanohablante, ¡donde cada región aporta su propio ritmo y sabor a este baile fonético universal!
Referencias
Acutrans. (2021, March 25). The many dialects of Spanish in Mexico. https://acutrans.com/the-many-dialects-of-spanish-in-mexico/
De Silva, V., Iivonen, A., Bondarko, L. V., & Pols, L. C. W. (2003). Common and language dependent phonetic differences between read and spontaneous speech in Russian, Finnish and Dutch. In M. J. Solé, D. Recasens, & J. Romero (Eds.), 15th international conference of phonetic sciences (pp. 2911-2980). International Phonetic Association. https://www.internationalphoneticassociation.org/icphs-proceedings/ICPhS2003/papers/p15_2977.pdf
Drake, B. (2013, March 20). Most second generation Hispanics put importance on ability to retain Spanish. Pew Research Center. https://www.pewresearch.org/short-reads/2013/03/20/most-second-generation-hispanics-put-importance-on-ability-to-retain-spanish/
Hammond, R. M. (2001). The sounds of Spanish: Analysis and application. Cascadilla Press.
Kormos, J. (2006). Speech production and second language acquisition. Lawrence Erlbaum Associates Publishers.
Morgan, T. A. (2010). Sonidos en contexto: Una introducción a la fonética del español con especial referencia a la vida real. Yale University Press.
Silva-Corvalán, C. (1996). Language contact and change: Spanish in Los Angeles. Clarendon Press.


