StMU Research Scholars

Featuring Scholarly Research, Writing, and Media at St. Mary's University
April 16, 2023

¡Joder! ¿Qué Quieres Decir Con Eso?

Todos sabemos que cada país tiene sus propias maneras de usar groserías, diferentes palabras para el uso de estas groserías, diferentes dichos y diferentes formas de estructurar sus frases. Cuando una persona se muda de un país hispanohablante a los Estados Unidos desde una edad pequeña, ¿qué tanto de su dialecto se queda igual? ¿Qué tanto cambia? ¿Cómo afecta el dialecto nativo de una persona el estar rodeado de mayormente mexicanos? En este artículo, exploraremos el dialecto de Bolivia. Estaremos escuchando de una boliviana, una querida amiga, Carolina, quien vive ahora en San Antonio, Texas.

Antes de contarles sobre nuestra participante, deberíamos aprender sobre el español boliviano. El español de Bolivia tiene mucha influencia de lenguas indígenas; podemos ver que rasgos de las tierras altas tienen mucho influjo de las dos lenguas indígenas principales—el quechua y el aimara (Lipski, 1996/2014). En los llanos del este, que componen casi 2/3 del país, el español comparte muchos rasgos con Paraguay (Lipski, 1996/2014). Aunque no se sabe mucho del español boliviano, lo que sí se sabe es sobre el Altiplano, el Valle de Cochabamba, el llano y la región de Tarija, pero aquí no tanto como en las demás regiones. También es importante notar que las lenguas indígenas no están aceptadas a la escala social, algo que también se puede ver en otros dialectos/países hispanohablantes (Lipski, 1996/2014).

Siguiendo con la discusión de las lenguas indígenas, podemos ver que se distribuyen por regiones. Por ejemplo, la lengua aimara se encuentra en la mayoría del oeste de Bolivia—es decir, desde el lago Titicaca al Salar de Uyuni, continuando al departamento de Potosí e incluyendo La Paz. También podemos ver el quechua en varias partes del país—en muchas partes de los departamentos de Cochabamba, Potosí y Chuquisaca, en una porción pequeña de Pando en el extremo del norte, y las ciudades de Cochabamba, Sucre, Oruro y Potosí. Hay otros grupos más pequeños en las tierras amazónicas, pero no se sabe mucho de ellas, dado a su localización tan remota tanto como a la falta de socialización de estos grupos. Estas lenguas son el chiquitano, que se encuentra con la mayor cantidad en esta región, y también lenguas de las familias tupi-guaraní y arahuaca (Lipski, 1996/2014).

Un mapa de Bolivia demostrando las regiones y ciudades diferentes.
Cortesía de Wikimedia Commons.

Ahora platicaremos sobre la fonética de Bolivia, que es el estudio de los sonidos. El /ʎ/ se conserva en todo Bolivia como fonema separado al /ʝ/. Para tener una mejor idea de como sonaría este /ʎ/, se puede poner la parte media de la lengua contra el paladar, que es la parte dura dentro de la boca, y se notará que el aire pasa por los lados de la lengua. Cuando se habla rápido, específicamente en zonas urbanas, la reducción a la /ʝ/ puede oírse. Este sonido se produce con la parte trasera de la lengua—se toca el paladar en los dos lados de la boca, y el centro se queda abierto para que el aire pueda pasar (University of Iowa, n.d.).

El fenómeno de pronunciar la “ll” (elle) de la misma manera en la que se pronuncia la “y” (y griega), con /ʝ/, se conoce como el yeísmo. Por ejemplo, “haya” y “halla,” se escuchan igual, como [aʝa]. Este yeísmo no es común en ninguna parte de Bolivia (Lipski, 1996/2014). Aunque el yeísmo no es común en Bolivia, el lleísmo sí lo es. Parecen iguales, pero el lleísmo tiene una diferencia en pronunciación entre la “ll” y la “y,” en que la “ll” se pronuncia con/ʎ/. La palabra presentada antes, “halla,” se puede usar para ver esta diferencia—se pronunciaría en Bolivia [aʎa] en vez de [aʝa] (Lipski, 1996/2014).

La /n/ final de las palabras suena diferente en todo el país, pero es muy común que se escuche la velarización de la /n/ final. Es decir, se pronuncia como [ŋ], o “ng,” en que “pan” se escucharía a “pang.” Otra opción es la elisión, que es el hecho de omitir a un sonido, de la /n/ final, resultando en “pa” para “pan” (Lipski, 1996/2014). Un ejemplo de la fonética en el altiplano (las tierras altas) comparado a los llanos (las tierras bajas), es la pronunciación de la /s/. En el altiplano, la /s/ se conserva, lo que quiere decir que se pronuncia, comparado a la pronunciación de los llanos, donde se escucha o la aspiración o la elisión del sonido (Lipski, 1996/2014). Hay que vocalizar la elisión y la aspiración, para saber cómo se escucharía cada una. Digan la palabra “fiesta.” Ahora díganla sin la /s/, como “fieta,” y así se produciría la elisión. Con aspiración se escucharía el sonido de [h], como “fie[h]ta” (University of Iowa, n.d.).

Por último, otra característica de Bolivia es el uso del voseo en vez del tuteo, aunque esto varía geográfica y sociolingüísticamente (Lipski, 1996/2014). Este “vos” usualmente se va a usar en combinación con las formas verbales que le correspondan, así como “vos sos” en lugar de “tú eres.” Palabras como estas se llaman pronombres personales, en donde las palabras “vos,” “tú,” o “usted” remplazan al sujeto de una conversación (Muñoz Rincón, 2020), resultando en ejemplos incluyen, “Vos tenés…”, “Tú eres…” o “Usted no sabe…” El “vos” es el pronombre informal de la segunda personal de singular.

Ya que aprendimos algo sobre el hermoso país de Bolivia y su dialecto, sigue la parte más divertida de nuestro aprendizaje, ¡escuchando a nuestra querida boliviana, Carolina! Carolina, o “Caro,” es de Santa Cruz de la Sierra, que se encuentra al este del país, en los llanos y a las orillas del Río Pirai (EABolivia, 2023), y se mudó a los Estados Unidos a los siete u ocho años. Actualmente vive en San Antonio, Texas, para la escuela, pero su familia está en Houston, Texas. La familia con la que vive allá son su mamá, su tía, su hermana y su prima, pero la mayoría de su familia de parte de su mamá y de su papá aun viven en Bolivia.

Caro nos platica que lo que más recuerda de su vida en Bolivia es “el campo,” algo a lo que los mexicanos aquí le dirían “el rancho,” que se llama “La Gaviota.” También mencionó que aquí es donde se siente más cercana con toda su familia, tanto los de la ciudad como los del pueblo. Aunque tiene familia que vive en la ciudad, comentó que no nota diferencias en la manera de hablar comparado a los que viven en el campo, porque todos se criaron en el campo, así que todos hablan de manera muy parecida. Al preguntarle si nota cambios en el dialecto cuando viaja a diferentes partes del país, mencionó que sí nota diferencias al salir de Santa Cruz, específicamente en La Paz, una de las capitales de Bolivia.

Un mapa demostrando los países que le rodean a Bolivia.
Cortesía de Wikipedia.

Seguramente, crecer en Houston, Texas, rodeada de principalmente mexicanos, afectó a Caro de muchas maneras. En el 2014, había un total de 951,943 hispanos/latinos en Houston, y más de 700,000 de ese número eran mexicanos, comparado a solo 831 bolivianos (Office of New Americans and Immigrant Communities, 2023). ¿Pero siente ella que vivir rodeada de mexicanos ha afectado su dialecto? Al hacerle esta pregunta, respondió con, “Sí, especialmente creciendo.”

Al mudarse a Houston, Caro se dio cuenta que tenía que fijarse más en la manera en que hablaba. Por ejemplo, sus compañeros le decían, “No te entiendo qué me estás diciendo” o “Tenés un acento” (¡ya podemos empezar a ver como usa el voseo Caro!). Ella nunca se dio cuenta de esto, claro, porque en el país de origen de una persona, un acento es nada más la manera normal en que se habla. Aquí dijo, “Siento que eso fue una parte que tuve que cambiar arto.” “Arto” es una palabra no común entre los mexicanos, y una que he escuchado varias veces de Caro, que quiere decir “mucho” o “demasiado.” Tristemente, Caro sintió que para poder hablar con otras personas que hablaban español, iba a tener que “hablar como ellos hablan.” Desde esos tiempos, intentaba hablar de manera más lenta para que las personas “[la] entendieran” y para que no sintieran que no podían hablar con ella. En sus últimos años de preparatoria, sin embargo, decidió dejar que su acento fluyera de manera natural, ya que sentía que la mayoría de las personas con la que hablaba español sabían que era de Bolivia y que iba a tener un acento. Ahora ya no cambia su manera de hablar en ningún contexto—“Ahora me siento mas cómoda hablando con acento y todo porque es parte de la persona que soy.”

Como se mencionó antes, es claro que cada país tiene sus propias maneras de decir las mismas cosas. Durante nuestra conversación, Caro platicó que una palabra que ha agregado a su vocabulario es “regañar,” diciendo “me regañaron” en vez de “me retearon,” que sería más común en Bolivia. Otra vez, para que las personas la pudieran entender, la empezó a agregar a su vocabulario. Es importante notar que nada más hacía estos cambios con las personas que no eran sus familiares, y que no hay muchas otras frases o palabras que ella siente que ha cambiado. Una última palabra que mencionó es “chulupi,” que es la palabra que usan para las cucarachas (¡qué palabra tan divertida!). Ahora nada más usa “chulupi” cuando está con su familia o con otros bolivianos, y usa “cucaracha” cuando está con mexicanos. El contacto dialectal brinda muchas oportunidades para que las personas de ambos lados obtengan información nueva. Por ejemplo, en la primaria, no sentía que sus compañeros la excluían al no entender lo que estaban diciendo. Al contrario, se tomaban el tiempo para explicarle, y ella les decía a ellos como se decían esas palabras/frases en su dialecto.

Una pregunta importante tiene que ver con los cambios obvios que otras personas pudieron notar de su dialecto. Al preguntarle, Caro respondió con, “Sí, definitivamente. Una de las primeras veces que volví a Bolivia en el 2016 por el verano, mi familia me empezó a molestar (de chiste) … mis tíos se empezaron a burlar que ‘ahí llegó la americana’ y creo que era que supuestamente era el acento mexicano, pero creo que era porque este acento que tengo lo bajaba.” Este momento era cuando aun intentaba de ocultar o bajar su acento boliviano, antes de los últimos años de la preparatoria. A lo largo de la entrevista, Caro mencionaba lo importante que es para ella su identidad boliviana, y mencionó que siente que ha mantenido la mayoría de su dialecto porque en su hogar está rodeada de mujeres bolivianas que “van a tener el mismo acento, van a decir las mismas palabras que yo digo.”

Las experiencias de Caro se relacionan con los resultados de Bayley et al. (2012), un estudio que analizó el efecto que el dialecto mexicano tenía en los puertorriqueños de San Antonio, Texas, una ciudad mayormente mexicana. Encontraron que las redes sociales de una persona son más importantes que la geografía o la demografía. Podemos comparar estos resultados a lo que vimos con Caro. Aunque casi todos sus amigos son mexicanos, el hecho que vive en un hogar lleno de bolivianas ayuda a asegurar que su dialecto haya cambiado lo menos posible.

Un mapa global demostrando la distancia entre los Estados Unidos y Bolivia.
Cortesía de Wikipedia.

Unos de los aspectos más interesantes del dialecto de Bolivia es el uso de “tú,” “vos” (con aspiración de la /s/ final) y “usted.” Podemos ver esto comparando una conversación con un doctor versus con un amigo; con un doctor, Caro usaría “usted” en vez de “vos,” y con un amigo cercano va a ser más casual, utilizando el voseo. De manera parecida, con familia de edad mayor, como con abuelos, casi siempre se va a usar “usted,” como forma de respeto. “Si estoy hablando con mi mamá o mi tía, siempre, siempre, siempre voy a usar ‘usted’ … siento que es forma de respeto … porque es mi mamá y mi tía … no quiero que se enojen conmigo,” nos dice Caro. El uso de “usted” con esos de edad mayor o con quien no se tenga relación cercana es algo común ambos en la cultura mexicana y en la boliviana, en mi propia experiencia y en la de Caro. Caro nos platica que el “tú” nunca se usa en Bolivia, pero en otros trabajos publicados podemos ver que el “tú” sí se usa, como por ejemplo en las zonas urbanas de las tierras altas, donde se ven a los hablantes nativos bolivianos usar ambos “vos” y “tú” (Lipski, 1996/2014), así que puede ser que en la región de donde es ella no se usa el “tú.” Como se mencionó anteriormente, Caro cambió su manera de hablar bastante hasta que volvió a hablar con naturalidad al final de la prepa, tanto que hasta se encontraba diciendo “tú” como los mexicanos, algo que, claro, no le gusto. “[M]e encontraba diciendo ‘tú,’ y era arto … me di cuenta y dije ‘¿acabo de decir eso? ¡No puede ser!’” También se encontraba pronunciando la /s/, algo que no es común para nada en Bolivia.

¡Joder! Ya hemos llegado a uno de los temas favoritos de muchas personas bilingües—las groserías. La palabra “joder” es muy común en Bolivia, y Caro recuerda primero haberla escuchado cuando aún vivía allá. Esto es porque pasaba mucho tiempo con su hermana, quien le gana con 12 años, así que muchas de las frases o palabras que escuchaba viniendo de ella se le pegaron desde una edad muy chica. Esta palabra no se tiene que referir a algo grande que acaba de pasar, sino que se usa cuando alguien pierde algo o le pasa algo, por ejemplo. En mi experiencia, esta palabra puede tener un significado más vulgar para nosotros los mexicanos, algo que a lo mejor se diría solamente en frente de ciertas personas, como amigos o personas de la misma edad. También, en adición a “joder,” se usan mucha “sonsa/o” y “boluda/o” en Bolivia, que es una manera de decir “estúpida/o” y “tonta/o” (¡ya tendremos palabras nuevas que usar con nuestros familiares!).

Con palabras como estas tenemos ejemplos de la anticortesía. La anticortesía se refiere a “la dificultad que los interlocutores pueden tener al expresar abiertamente sus sentimientos: no querer parecer ni demasiado rudos … ni demasiado sentimentales” (Mugford & Montes, 2020, p. 106). Para los mexicanos, un ejemplo de la anticortesía sería el uso de la palabra “cabrón,” que es parecida a la palabra “wey,” que tienen funciones solidarias; este tipo de palabra ayuda a que las personas participando en la conversación tengan terreno común (Mugford & Montes, 2020). Ahora, Caro sigue usando “joder” y no ha incluido las palabras “wey” ni “cabrón” a su vocabulario—no se ha acomodado a los mexicanos en su uso de groserías. Adicionalmente, para los bolivianos, nada más sería “boluda/o” que sería otra forma de anticortesía. Como los mexicanos dirían, “Te quiero mucho, pendeja,” los bolivianos dirían, “A vos quiero mucho, boluda.” Claro, todo depende del contexto. ¡Probablemente no se usarían las palabras “pendeja” y “boluda” con los abuelos!

Claramente podemos ver que el estar rodeada de mexicanos por mayor parte de su vida sí tuvo efectos en el dialecto de Carolina, pero no dejaron marca permanente en su identidad. Hoy, Caro se siente feliz y cómoda con su dialecto y identidad bolivianos.

 

Quiero darle las gracias a la Dra. Peace por empujarme a escribir sobre este tema y por toda su ayuda durante el proceso.

 

Referencias

Bayley, R., Cárdenas, N. L., Schouten, B. T., & Salas, C. M. V. (2012). Spanish dialect contact in San Antonio, Texas: An exploratory study. In K. Geeslin & M. Díaz-Campos (Eds.), Selected proceedings of the 14th Hispanic linguistics symposium (pp. 48-60). Cascadilla.

EABolivia. (2023). Departamento de Santa Cruz, historia y sus provincias. https://www.eabolivia.com/santa-cruz-bolivia.html

Lipski, J. M. (2014). El español de América. (S. I. Recuero, Trans.) Cátedra. (Original work published 1996).

Mugford, G., & Montes, S. (2020). La anticortesía. In M. E. Placencia & X. A. Padilla (Eds.), Guía práctica de pragmática del español (pp. 105-114). Routledge.

Muñoz Rincón, D. L. (2020, September 9). ¿Qué significan y cuáles son los pronombres personales? Universidad Pontificia Bolivariana. https://www.upb.edu.co/es/central-blogs/ortografia/pronombres-personales

Office of New Americans and Immigrant Communities. (2023). Immigration Facts and Figures. City of Houston. (n.d.). https://www.houstontx.gov/na/immigration-facts-figures.html

University of Iowa. (n.d.). Sounds of speech: Spanish. https://soundsofspeech.uiowa.edu/spanish

Anapatricia Macias Angulo

My name is Anapatricia Macias Angulo, and I am a third-year Psychology major graduating in the Spring of 2024. I was born in California but lived the majority of my teen years in San Juan, Texas. I love spending time with loved ones, reading, and spending time in nature. I aspire to enter the healthcare or mental health field and make an impact on people's lives.

Author Portfolio Page

Recent Comments

3 comments

  • Lilian Hernandez Peregrino

    Hola, Anapatricia
    Me encanto la incorporación de tu amiga Carolina en tu articulo. El tema de asimilación del lenguaje es muy interesante, ya que normalmente mientras más tiempo pase una persona en un país diferente con un dialecto diferente al de su origen, es común notar cambios en su dialecto. Carolina demostró como es posible mantener su identidad con pocos cambios en su dialecto. Muy buen trabajo!

  • Madeline Emke

    Me gustó mucho el artículo. Pensé que la forma en que explicaste los dialectos indígenas y luego la fonética fue muy útil y senté las bases para el resto de tu artículo. Además, me gustó cómo se miraban los cambios en un dialecto después de pasar tiempo en un país diferente, como los Estados Unidos. En general, ¡muy bueno!

  • Ambar Rissopatron-Salas

    Me sorprendió mucho ver algunas características similares entre Chile y Bolivia. Sé que son países vecinos, pero el efecto del dialecto en el norte de Chile tiene cierta influencia de Bolivia. En Chile también decimos el campo, refiriéndose a una finca, así que fue interesante averiguarlo.

Leave your comment

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.