El Valenciano: ¿Una barrera o una oportunidad lingüística?

Caricatura de la “lengua valenciana” | Courtesy of Valencia Expat Services

España es uno de los países más ricos de manera lingüística y cultural. En el país, a pesar de no ser muy grande, conviven culturas y, sobre todo, lenguas locales distintas del castellano, tan diferentes como el euskera (lengua del País Vasco), el gallego (lengua de Galicia), el bable (lengua nativa de Asturias), o el catalán, del cual provienen el catalán de Cataluña, el valenciano de la Comunidad Valenciana, y el balear (o mallorquín) de las Islas Baleares. Además, existen infinidad de dialectos del castellano en todas las regiones restantes (andaluz, extremeño, murciano, canario, etc.), así como dialectos de las otras lenguas antes mencionadas (Hernando, 2019). Esta diversidad cultural y lingüística no es reciente en España, ya que no hay que olvidar que por la Península Ibérica pasaron culturas y civilizaciones tan diferentes como la celta, la tartessa, la fenicia, la griega, la íbera, la cartaginesa, la romana, la visigoda, la musulmana y la cristiana (“Historia antigua de España,” 2018).

Estas lenguas tienen su origen en diferentes momentos de la historia de esas culturas y han ido formando regiones alrededor de ellas, creando un sentimiento de pertenencia e identificación en torno a ellas, formando en algunos casos un gran sentimiento regionalista, alejado del nacionalismo español (“Origen y evolución de las lenguas de España,” 2020). Todo ello ha generado que, en zonas como la Comunidad Valenciana (hogar de la lengua valenciana), la población emigrante, tanto de otro país como de otras partes de la España no valenciana, se haya encontrado con que no solo deben aprender castellano, sino también valenciano, en el primer caso, o con que el castellano no es suficiente para comunicarse y deben aprender una nueva lengua, a pesar de ser españoles, en el segundo caso, siempre y cuando quieran trabajar o estudiar en una entidad pública (Constitución Española, 2018). El debate que se genera alrededor de esto es si el aprendizaje obligatorio de esa lengua minoritaria es algo que se debe exigir a la población extranjera, o si debería ser opcional, porque supone una barrera para la integración y aceptación de la población no valenciana.

La Comunidad Valenciana | Courtesy of IStock

La Comunidad Valenciana se divide en tres provincias. De norte a sur: Castellón, Valencia y Alicante. El valenciano, a pesar de ser la lengua local, no es la lengua más utilizada, siendo el castellano la lengua predominante. Actualmente, la provincia de Valencia cuenta con el mayor número de valencianoparlantes, mientras que en la provincia de Alicante nos encontramos con un mayor predominio del castellano (con excepciones en ciudades como Alcoy, por ejemplo). No obstante, es importante apuntar que en la capital de la Comunidad Valenciana y de la provincia de Valencia, la ciudad de Valencia, hay un uso mucho más extendido del castellano que del valenciano (Urbina, 2019).

El caso de la ciudad de Valencia ejemplifica a la perfección el debate acerca del uso del valenciano en la Comunidad Valenciana. Esta comunidad autónoma es una de las zonas con mayor importancia económica y turística de España, lo que conlleva un enorme flujo de inmigración a esta región, tanto extranjera como de otras partes del país (Aznar Márquez & Nicolini, 2007). De esa manera, vemos cómo las zonas metropolitanas, como las ciudades de Valencia o Alicante, o de gran movimiento económico o turístico, reciben cada año una enorme cantidad de personas que no hablan valenciano. Por ello, en estas zonas la mayoría de la población usa el castellano como lengua habitual, ya sea porque no entiende el valenciano, o porque cree que su uso no es necesario en su día a día. Por consiguiente, desde hace mucho tiempo existe un acalorado debate entre valencianoparlantes y no valencianoparlantes, y los partidos que los representan, acerca de la necesidad de un mayor uso del valenciano (incluso de su obligatoriedad en algunos ámbitos), o de una libre elección de su uso en todos los ámbitos (Durà, 2020). Sea como fuere, nos encontramos con que el 33,4% de la población de la Comunidad Valenciana utiliza el valenciano por encima del castellano (“Conocimiento y uso social del valenciano,” 2010). Sin embargo, el porcentaje de la ciudadanía que habla exclusivamente en valenciano es mucho menor, llegando al 1,3% en el caso de la ciudad de Valencia, donde se prioriza el uso del castellano en el 76% de los casos (Urbina, 2019). A pesar de ello, es importante mencionar que, en los últimos años, ha habido un mayor esfuerzo desde el gobierno valenciano en promocionar el uso del valenciano, sobre todo en el ámbito educativo. Esto se refleja en el incremento del uso del valenciano en años recientes. En 1995 solo el 8% de la población reconocía saber expresarse en valenciano, mientras que en el pasado 2015 el porcentaje ya ascendía hasta el 26,1% (Urbina, 2019).

Mencionada anteriormente, la educación infantil, primaria y secundaria de la Comunidad Valenciana, ha experimentado, en los últimos años, un creciente protagonismo del valenciano como lengua utilizada para diferentes asignaturas. Hasta hace poco, la lengua usada mayoritariamente en el ámbito educativo era el castellano, reservándose el valenciano para la asignatura de “valencià”, y para otras asignaturas para aquellos alumnos que decidiesen cursar otras asignaturas en esta lengua (Batista, 2018). Esto parece lo más apropiado, en una región donde, en su mayoría, los centros educativos cuentan con alumnos cuya lengua materna es el castellano y no el valenciano, y donde una gran cantidad de extranjeros lucha por aprender el castellano, antes que el valenciano. De esta forma, los valencianoparlantes tenían la opción de elegir una rama educativa con mayor presencia del valenciano, y los castellanoparlantes podían optar por una educación mayormente en castellano (De la Torre, 2019).

Sin embargo, en los últimos años, las familias castellanoparlantes han visto como ha disminuido su opción de elegir en qué lengua se iba a desarrollar la educación de sus hijos, ya que se ha visto un incremento de la enseñanza en valenciano en asignaturas que anteriormente se daban en castellano, incluso en las ramas educativas en castellano. Este hecho se ha visto ratificado oficialmente con la ley de plurilingüismo, promulgada en 2018 por la Generalitat Valenciana (gobierno valenciano), la cual ya no permite que un centro aplique dos programas lingüísticos de manera simultánea, por lo que todos los alumnos cursarán sus asignaturas con un modelo único (Constitución Española, 2018). Cabe destacar que la ley da prioridad en el acceso a recursos adicionales a los centros que fomenten el valenciano. Con un incentivo como este, se evidencia que la mayoría de los centros educativos que tenían doble línea han elegido una opción donde se prima claramente el valenciano. Esta ley, por tanto, supone para los padres de los alumnos la eliminación de la opción de escoger la lengua en que se desarrollará la educación de sus hijos, recayendo esa decisión en los centros educativos (Batista, 2018; De la Torre, 2019). Por tanto, dado que la mayoría de centros se ha decantado por un mayor uso del valenciano, todos los alumnos deberán cursar sus asignaturas mayormente en valenciano, tanto si son valencianoparlantes, castellanoparlantes o extranjeros que todavía no dominan el castellano. De una forma parecida, ocurre en el ámbito del funcionariado. Cualquier trabajador público que quiera trabajar en la Comunidad Valenciana está obligado a ser bilingüe en castellano y en valenciano (“El gobierno valenciano exige por ley,” 2021). De este modo, cientos de trabajadores del gobierno de otras regiones de España que son destinados a trabajar a la Comunidad Valenciana, se ven ante la obligación de aprender en la menor brevedad posible, una nueva lengua.

Emblema de la Generalitat Valenciana | Courtesy of fedocv.org

 

Analizando esto, se puede apreciar que este hecho puede llegar a ser una dificultad para las personas que emigran hacia la Comunidad Valenciana. El gobierno valenciano ha perdido la perspectiva global del funcionamiento lingüístico, social y económico de la comunidad autónoma al centrarse demasiado en ampliar una ya notable presencia del valenciano y poniendo en peligro uno de los mayores activos de la región; la diversidad cultural, social y, por qué no decirlo, lingüística que aportan los miles de extranjeros presentes en la Comunidad Valenciana y que son, en gran parte, el sustento del país valenciano. La Comunidad Valenciana podría perder uno de sus mayores activos si la situación se fuera de las manos, ya que muchas personas que no hablan el valenciano podrían plantearse la idea de abandonar la región. No es difícil imaginar que la imposición del aprendizaje del valenciano, tanto en la educación como en el trabajo gubernamental, es una gran dificultad para los extranjeros que llegan a la Comunidad Valenciana (tanto de otro país, como del resto de la España no hablante del valenciano/catalán). En su estudio sobre la pérdida del irlandés en Irlanda, Carnie (1995) ya explicó que una de las mayores causas de la pérdida del uso del irlandés en su país fue el hecho de la obligatoriedad del aprendizaje del irlandés en las escuelas (donde la inmensa mayoría de estudiantes habla inglés como lengua materna), creando un rechazo hacia la lengua, cuando se pretendía expandir su uso. Obligar a las personas a aprender una lengua no es el camino, y mucho menos en materias educativas como geografía, ciencias o historia. “Language inot a subject’ thacan be taught formally in an hour day. Rather, language learning isubconscious cognitive systetharequires maturation and constant and consistent input (Carnie, 1995, p. 110).

Por tanto, ¿Por qué no abogar por una mayor flexibilidad en la imposición del valenciano? El valenciano podría ser una decision más voluntaria (optativa) en el ámbito educativo y gubernamental, sin ser impuesto como materia obligatoria, sobre todo para extranjeros que llegan por primera vez a la Comunidad Valenciana y que, en muchos casos, acaban odiando la lengua porque supone una barrera a su cómoda adaptación a su nuevo hogar pero que, presentada de otra forma, podría ser un lazo que les uniese más a la tierra valenciana.

Al contrario, en el otro lado de la moneda, nos encontramos con diferentes razones propuestas por los valencianoparlantes que defienden que el valenciano debe ser la lengua prioritaria en la Comunidad Valenciana. Cabe destacar que, desde una perspectiva sociolingüista, se advierte que las lenguas minoritarias son más propensas a perderse si no se cuidan, y por lo tanto requieren más atención para sobrevivir que las lenguas mayoritarias (Núñez Méndez, 2013). No cabe ninguna duda que debería haber un consenso entre todos los habitantes de la Comunidad Valenciana para evitarlo, por razones culturales, sociales y humanas. Sin embargo, las medidas y las formas elegidas por el gobierno valenciano para llevarlo a cabo son muy cuestionables, como ya se ha explicado. Mencionado anteriormente, la Comunidad Valenciana es una de las regiones españolas con un fuerte sentimiento regionalista que, aunque no esté tan extendido como en otros lugares de la Península, sí que defiende que su lengua es el “idioma” de la región y, por tanto, debe ser aprendido por las personas que quieran habitar allí, como si de cualquier otro país se tratase. De manera parecida, se argumenta que para integrarse en un nuevo lugar se debe aceptar y adoptar las costumbres y la cultura de la nueva región, siendo la lengua uno de los componentes culturales más importantes. Algunos valencianos más extremos defienden que si no se habla en valenciano con las personas locales, obligándolas a hablar en castellano, no se está respetando su privacidad y dignidad, ya que muchos valencianos se pueden sentir incómodos hablando castellano. Finalmente, hay un temor, convertido en creencia, de que el valenciano se haya convertido en un idioma para hablar entre familiares o amigos, convirtiendo al castellano en “la lengua de prestigio” por excelencia (Anónimo, 2018).

El confrontamiento de los argumentos de ambas partes se ha extendido a un confrontamiento personal entre defensores de un mayor uso del valenciano a toda costa, y de los partidarios de relegarlo a un papel secundario. Esta batalla de palabras es más reciente; sin embargo, la raíz de los argumentos se encuentra en momentos históricos mucho más antiguos. La historia española ha sido muy cruel con las lenguas minoritarias del país cuando llegaba al gobierno un poder autoritario. Vemos como durante dictaduras, autocracias, etc. siempre se ha tratado de matar estas lenguas minoritarias por no ser suficientemente “españolas” (Kamrath, s.f.). Durante la creciente tensión entre ambos “bandos” en los últimos años, estos hechos han vuelto a salir a luz (lamentablemente nunca se fueron). Enfrentamientos verbales en las calles, pintadas agresivas y denigrantes, rechazo rotundo de argumentos contrarios, etc. son algunos de los ejemplos que he observado. Esto ha provocado que se radicalicen los argumentos de ambos lados (como buena tradición española cuando se enfrentan opiniones diferentes en cualquier ámbito), creando una crispación y malestar social en algunos lugares y entre algunos grupos sociales que, si no se corta de raíz, puede llevar a problemas mayores (exclusión social, formación de grupos sociales y culturales cerrados, odio, imposibilidad de un debate constructivo, etc.).

Es importante recordar que el artículo 3 de la Constitución española establece que: “el castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla” (Constitución Española, 1978, Artículo 3). Si bien es fundamental recordar que la Constitución reconoce las lenguas de las comunidades autónomas como oficiales, es todavía más crucial recordar que cualquier español tiene el derecho a hablar castellano en España sin miedo de sentirse rechazado o obligado a hablar otra lengua. Por ende, el valenciano, en ningún caso, debe sobrepasar al castellano como lengua oficial, principal o predominante. Este hecho debería recalcarse todavía más en esta comunidad autónoma, donde la mayoría de la población habla el castellano antes que el valenciano, donde el 13,5% de la población de la comunidad es extranjera (un 3,5% más que en el resto de España), donde el 11% es inmigrante (segunda comunidad autónoma que acoge a más inmigrantes) y donde un número incluso mayor de extranjeros son españoles pero, o bien no hablan valenciano, o no son valencianos (INE, 2020).

“Academia de la lengua valenciana” | Courtesy of Wikipedia

Por otra parte, en materia de educación, el hecho de hablar el valenciano por encima del castellano “también choca con varias recomendaciones pedagógicas, entre ellas una que hace la UNESCO sobre el uso de la lengua materna durante la etapa primaria, sobre todo en las asignaturas instrumentales, matemáticas y lengua, para evitar el fracaso escolar y mejorar la adquisición de competencias. Es decir, recibir la educación primaria en la lengua materna no solo es un derecho, sino que es una recomendación para facilitar el aprendizaje de contenidos y la adquisición de competencias” (Malongo, 2018, párr. 4). Por tanto, no se deben mezclar las ventajas del bilingüismo, con las dificultades que supone tener que desarrollar (de manera forzada) una lengua no dominante al mismo nivel que la lengua materna, sobre todo en el ámbito de la educación primaria y en el trabajo.

A falta de estudios en la educación valenciana, se pueden encontrar estudios sobre la educación en catalán en Cataluña (misma situación que en la Comunidad Valenciana pero llevada al extremo). En un informe sobre la educación en catalán basada en resultados de lectura y matemáticas, se observa una tendencia donde “los alumnos nativos demuestran niveles de conocimiento y destrezas significativamente superiores a los de los alumnos inmigrantes” (Instituto Nacional de Evaluación Educativa, citada en López Quesada, 2019, p. 21). Del mismo modo, Alsedo (2017) identifica la inmersión lingüística en catalán como la causante de los mayores problemas académicos experimentados por los alumnos castellanoparlantes. Si bien no se trata del mismo territorio, se trata de la misma situación lingüística y educativa, siendo Cataluña el espejo donde la Comunidad Valenciana no se debería querer mirar. De esta manera, el aprendizaje del valenciano debería ser una elección de mayor libertad, ya que la situación actual, como he mencionado anteriormente, genera una tensión entre valencianoparlantes y no valencianoparlantes que genera exclusión social, formación de grupos sociales cerrados y confrontados, etc., como en el caso de Cataluña, que se debería evitar por encima de todo.

Además, desde una perspectiva económica, el turismo juega un gran papel en la Comunidad Valenciana, siendo el sector que más ingresos genera en la comunidad autónoma (Aznar Márquez & Nicolini, 2007). De esta manera, es indispensable que el turista se sienta cómodo en el lugar de vacaciones, siendo el uso inflexible del valenciano en lugares públicos un gran peligro para la comodidad del turista, que no sabe por qué no se le entiende cuando habla español en España. Por tanto, la necesidad de comunicarse en castellano con los turistas está incluso mayor.

Finalmente, desde una perspectiva social o “moral”, para que la población extranjera se adapte, se sienta a gusto en un nuevo lugar y aporte beneficios a su nuevo lugar de residencia, es indispensable que, mientras aprenda la nueva lengua, sienta que pueda comunicarse cómodamente, y que la población local se comunique con ellos en su lengua dominante cuando sea posible, como es el caso de todos los valencianos, que saben hablar castellano. Para ellos, la obligatoriedad y la inflexibilidad del aprendizaje del valenciano en la educación y en las entidades públicas, es un obstáculo para su rápida adaptación al nuevo entorno.

No quiero acabar sin dejar claro que, de ninguna de las maneras, estoy hablando de acabar con el valenciano o de restar importancia a los beneficios que suponen para una población o un país la diversidad lingüística y cultural que se pueden encontrar en la Comunidad Valenciana. De hecho, pienso que esa diversidad es uno de los mayores tesoros de España, y que jamás se deberían perder ya que, con ellos, se perdería una gran parte de la identidad española. Sin embargo, lo que he intentado exponer es que el valenciano (impuesto incorrectamente) es un obstáculo para los extranjeros que llegan a la Comunidad Valenciana y que, para evitar la pérdida del mayor activo que tiene la Comunidad Valenciana (que no es otro que la convivencia de diferentes culturas, con los enormes beneficios, tanto económicos como sociales y culturales, que conlleva), generado por ese influjo de extranjeros que llegan cada año a la comunidad autónoma y por los que ya forman parte de la población valenciana, es indispensable abogar por una fácil y rápida adaptación e inclusión en la comunidad de estos extranjeros, la cual pasa, principalmente, por facilitar su comunicación y entendimiento con el entorno en una lengua que conocen y controlan: el castellano. Una vez esto haya ocurrido, será el momento de exponer esta gente a la belleza y los beneficios del aprendizaje del valenciano (sin el cual no es posible considerarse una parte de la Comunidad Valenciana), pero nunca al revés.

I would like to thank Dr. Isabel Kentengian for her help in the early stages of this project, particularly in helping me with the approach to take in my research, and in the research of sources. I am also indebted to Daniela Durán for her assistance during the Article Project Proposal process. Finally, I am most grateful to Dr. Meghann Peace for her assistance in the editing phase of the project and, especially, for the passion for linguistics she demonstrates in each of her classes, which she has transmitted to myself, and which I have tried to embody in this article.

 

Referencias

Alsedo, Q. (2017, 14 de octubre). Los ‘niños del castellano’ catean el doble que los catalanoparlantes. El Mundo. https://www.elmundo.es/cataluna/2017/10/14/59e1080046163f8b798b467e.html

Anónimo (2018, 8 de julio). Re: La normalización del valenciano es obligar a los que hablan en castellano a que lo hagan en valenciano [comentario de blog]. Diario de un Interino. https://diariodeuninterino.wordpress.com/2018/06/03/la-normalizacion-del-valenciano-es-obligar-a-los-que-hablan-en-castellano-a-que-lo-hagan-en-valenciano/

Aznar Márquez, J. & Nicolini, R. (2007). El sector turístico en la comunidad valenciana: Un análisis en el marco de la economía geográfica. Revista de Estudios Regionales, 79, 43-72. https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=75511755002

Batista, J. (2018, 21 de mayo). La enseñanza en castellano se reduce casi a la mitad en los colegios públicos de Valencia. Las Provincias. https://www.lasprovincias.es/comunitat/ensenanza-castellano-reduce-mitad-colegios-valencia-20180521134025-nt.html

Carnie, A. (1995). Modern Irish: A case study in language revival failure. MIT Working Papers in Linguistics, 28, 99-114.

Constitución Española. (2018, 22 de febrero). Boletín Oficial del Estado. Ley 4. (Comunidad Valenciana). https://www.boe.es/buscar/pdf/2018/BOE-A-2018-3441-consolidado.pdf

Constitución Española. (1978, 29 de diciembre). Boletín Oficial del Estado. Art. 3. (Spain). https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-1978-31229

De la Torre, N. (2019, 17 de marzo). La enseñanza en castellano deja de garantizarse en zonas valencianohablantes. El Mundo. https://www.elmundo.es/comunidad-valenciana/2019/12/17/5df7cf0bfdddffe66d8b456e.html

Durà, R. A. (2020, 30 de enero). La batalla de València se libra en Alicante. La Vanguardia. https://www.lavanguardia.com/local/valencia/20200130/473219780611/batalla-de-valencia-alicante-valenciano.html

“El gobierno valenciano exige por ley el requisite lingüístico a los funcionarios.” (2021, 25 de marzo). El Mundo. https://www.abc.es/espana/comunidad-valenciana/abci-comunidad-valenciana-exige-ley-requisito-liguistico-funcionarios-202103251326_noticia.html

Kamrath L. (s.f.). La opresión de Franco y las lenguas minoritarias de España. España: Opresión y la transición a democracia. https://opresionenespana.wordpress.com/2014/12/11/la-opresion-de-franco-y-las-lenguas-minoritarias-de-espana/

Hernando, M. (2019, 28 de noviembre). Lenguas y dialectos en España: Resumen. unPROFESOR. https://www.unprofesor.com/lengua-espanola/lenguas-y-dialectos-de-espana-resumen-3691.html

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“Conocimiento y uso social del valenciano. Encuesta 2010.” (2010). Archivado desde el original el 23 de septiembre de 2015. https://web.archive.org/web/20150923201432/http:/www.cece.gva.es/Polin/docs/sies_docs/encuesta2010/index.html

Instituto Nacional de Estadística. (2020). Demografía de la Comunidad Valenciana. https://www.ine.es/buscar/searchResults.do?searchString=demografia+de+la+comunidad+valenciana&Menu_botonBuscador=&searchType=DEF_SEARCH&startat=0&L=0

López Quesada, S. (2019). La diversidad lingüística en España: un estudio sobre la enseñanza de las lenguas y su fomento en Galicia, País Vascos, Cataluña y Melilla. [Master’s thesis]. Universtiy of Granada. https://digibug.ugr.es/bitstream/handle/10481/56304/TFM%20MDC-J2019%20-%20LÓPEZ%20QUESADA%2C%20SOFÍA.pdf?sequence=1

Malongo. (2018, 3 de junio). La normalización del valenciano es obligar a los que hablan en castellano a que lo hagan en valenciano. Diario de un interino. https://diariodeuninterino.wordpress.com/2018/06/03/la-normalizacion-del-valenciano-es-obligar-a-los-que-hablan-en-castellano-a-que-lo-hagan-en-valenciano/

Núñez Méndez, E. (2013). Minorías lingüísticas y derecho a las lenguas. Revista Internacional d’Humanitats, 27, 7-28. https://pdxscholar.library.pdx.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1025&context=wll_fac

“Origen y evolución de las lenguas de España.” (2020, 7 de mayo). Clases de Lengua. https://www.claseslengua.com/2018/09/lenguas-espana-origen-evolucion.html

Urbina, S. (2019, 21 de septiembre). Solo el 1.3% de la ciudadanía habla habitualmente en valenciano. Levante. https://www.levante-emv.com/valencia/2019/09/21/1-3-ciudadania-habla-habitualmente-11786917.html 

 

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One Response

  1. España fue el primer país extranjero que visité, cuando tenía 20 años, y me impresionó muchísimo el multilingüismo de la Península. A pesar de ser tan pequeño en tamaño el país (especialmente en comparación con los EE.UU., el único otro país que conocía en el momento), la diversidad lingüística era extraordinaria. Lo que es más, el fuerte sentido de regionalismo que observé entre los españoles, que, me dijeron, eran andaluces o catalanes o madrileños o vascos … primero, antes que ser españoles. Realmente sentí la diferencia, que no creo que sea tan fuerte el regionalismo estadounidense (o por lo menos puede que no se exprese tan fuertemente). Este artículo está buenísimo, presentando las consecuencias lingüísticas cuando el regionalismo está llevado al extremo. Estoy muchísimo al favor del multilingüismo, pero me haces ver lo difícil que puede ser para los estudiantes, los trabajadores, los turistas y los inmigrantes. ¡Estupendo tu trabajo!

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